cesar escrito IV

nubes sol

Vengo de la oscuridad más absoluta,a tientas, apoyándome en la pared para no caer más bajo. Oscuridad que me ciega hasta lo más cercano, lo más cotidiano y normal. Me ciega el poder vivir mi vida. Busco la luz, ¿por dónde empiezo?, la propia oscuridad no me deja. Me asiento en el suelo y respiro profundamente hinchando de aire mi abdomen, me relajo y entonces algo veo, miro a mi alrededor con alerta y el reflejo se difumina, vuelvo a cerrar los ojos tras volver a inhalar aire, vuelvo a ver el resplandor, esto me confunde ¿por qué al abrir los ojos todo vuelve a estar en la más profunda oscuridad? . Busca me digo en voz alta, cierro los ojos de nuevo, nada tengo que perder. Poco a poco la luz es más visible, espero un poco, no los abro, sigo esforzándome y profundizando con la mirada hacia mi interior. La oscuridad lentamente va dejando paso a una tenue claridad cada vez más intensa . Puedo ver, veo la cadena que arrastra mis pies, veo la corona que pesa en mi cabeza, veo el freno de los roles impuestos por los demás y lo que es peor por mi mismo. Veo mi ego, no es tan fuerte como parece, me digo con una sonrisa. Abro los ojos y la oscuridad ya no me envuelve, sino que me reta a mi espalda. Me deja ver el camino a seguir. De allí vengo, no quiero volver, pienso para mi. Me pongo a andar con paso corto, me tambaleo, pero no caigo. Estoy aquí-ahora esa es la gran referencia vivir plenamente el presente desde lo más profundo de mí. Sabiendo lo que dejo tras de mí y hacia donde quiero dirigir mis pasos, buscando mi luz, dar sentido coherente a mi vida. Sabiendo que el futuro sólo es una referencia. Este es mi camino que siempre, aunque sin saberlo, he estado buscando.

Fácil. ¿Verdad?

Cesar escrito III

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La vida pasa por delante de nosotros mientras nos empeñamos en mirar hacia otro lado, deseamos el mañana y nos acompleja el ayer, mientras no controlamos el hoy, el aquí y ahora. Lo más simple pero lo más difícil.

Egos y roles implantados desde nuestro nacimiento, que la sociedad se encarga de engordar y magnificar son como gafas oscuras que nos dificultan nuestra visión. Nos adaptamos al medio, vamos compensando positivo con negativo, hasta que un día llega el clic, la oscuridad, que se manifiesta de infinidad de formas: ansiedad, depresión, agresividad, prepotencia…

Acudimos al medico y nos da remedio, pero no la solución, no pueden no la conocen, no saben el problema.

Hasta que yo ya no puedo más, me doy cuenta que en mi vida falta algo, falto yo. Necesito encontrarme. Pido ayuda. Necesitas llegar a tu unidad de conciencia mira dentro de ti, me dijo. Al primer intento sólo consigo meter un poco la cabeza, veo cosas pero no logro enfocarlas con nitidez. Se constante, usa el arte, me repite. Amor que todo lo une, Respeto actitud coherente en el continuo presente, Tolerancia comprender la vida como un proceso y Escucha que va más allá de lo aparente. Yo puedo, me digo. Ya he conseguido meter medio cuerpo, veo venir los fenómenos, los integro, ha aumentado mi intuición por fin conozco la paz interior, tranquilidad que aumenta mi seguridad y confianza en mi, pero sobre todo ya escucho, a mi y a los demás. Sin darme cuenta ya no necesito aferrarme a las  boyas, buceo solo. Aunque aun veo alguna sombra asechando, pruebas a superar en mi afán de conseguir encontrarme. Recientemente he tenido pruebas personales duras que gracias ha tener esta perspectiva diferente de la vida las he superado de la forma más natural, antaño seguro que me habrían derrotado y superado.

Me he quitado las gafas, todo se ve mucho más claro, pero sobre todo lo que veo me gusta.

Alicia escrito III

Hoy me he levantado con una nueva sensación, mientras desayunaba me ha invadido un sentimiento de amor al mundo, a todo lo que me rodea. Posteriormente he acudido a mi cita semanal para seguir con la terapia y para mi sorpresa ha sucedido lo que tanto tiempo llevaba deseando que ocurriese, he conseguido conectar con la niña que vive dentro de mi, esa niña que hasta hoy lo único que yo había hecho era observarla.

Durante estas dos últimas semanas que he sido conciente de que esta niña existe en mi interior sólo habia podido ver que era una niña de unos 8 años, timida e introvertida que se sentía muy sola e incomprendida y que lo único que necesitaba era alguien quien la quisiera.

Hoy durante la sesión mi visión ante esa niña ha sido ( y todavía ahora sigue siendo) diferente, la veo más tranquila, más segura y al observarla me ha trasmitido tanta paz que me ha resultado una niña adorable, muy amorosa, ha sido tan enternecedor que me he emocionado de sentir que amo a esa niña y que ahora mismo lo único que quiero es abrazarla, es muy emocionante este sentimiento.

niña

En ese momento sentí una liberación, fue como si se rompiese una cadena, como si me hubiesen salido alas y pudiese volar, una explosión de bienestar, de plenitud. Me he sentido tan feliz que me he emocionado (otra vez!) Llevaba mucho tiempo deseando que me ocurriese y al sentir que por fin ha ocurrido no me lo podía creer, es extraordinaria.

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Cada semana tengo más claro de dónde vengo, dónde estoy y hacia dónde voy.

Alicia escrito II

Después de varias  sesiones de terapia me doy cuenta de que cada semana hay algo nuevo que aprender y de como algo que es realmente sencillo a mi me puede costar tanto.

Y es que, aunque yo he experimentado el momento aquí y ahora, sigo sin llegar a profundizar…a encontrar el sentido de los fenómenos.

contemplar

Hoy por hoy sé que la terapia consiste en ver, observar y contemplar los fenómenos tanto internos como externos e investigar el sentido que esos fenómenos tienen para mí aquí y ahora. Durante todo este tiempo he aprendido, aunque soy conciente de que solo lo hago en algunos momentos, a escuchar, a observar y a vivir el momento presente sintiendo mi existencia.

Han sido varias las ocasiones en las que me he “forzado” a llevar la terapia a cabo, y en todos ellos no he llegado a realizarla correctamente, así que después de todos los intentos he optado por dejar fluir…sé que algún día llegaré a encontrar el sentido, sé que algún día llegaré a bucear en mi interior lo que no puedo saber es cuando ocurrirá. Mientras sigo dejando que cada novedad que aprenda cada semana, cada despertar de conciencia vaya calando por si solo en mi interior.

Por ejemplo esta última sesión he sacado a la luz a un juez interior que me juzga y me hace sentir mal cuando no hago lo que creo es correcto, y que es un patrón de comportamiento que llevo arrastrando hace mucho tiempo, siempre intento dar lo mejor de mi  y cuando no lo hago me siento mal, siento que estoy fallando, siento que soy mala… ¿cuál es el sentido??… no lo sé, necesito seguir buceando

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La dicha interior

paz interior 4Un maestro se dirigía muy frecuentemente a sus discípulos para asegurarles simplemente:-La dicha está dentro de vosotros; tened la más absoluta certeza de ello.

Esa era  la escueta y repetida enseñanza del mentor, día tras día, mes tras mes. Sin embargo, en una ocasión, uno de los discípulos, harto ya de escuchar siempre lo mismo, protestó:

-siempre nos dices lo mismo, pero lo cierto, maestro, es que yo no encuentro ninguna dicha dentro de mí.

El maestro, sin inmutarse,dijo:

-Ve a la vaquería y tráeme un cubo de leche.

Obedeció el discípulo y, cuando regresó con lo que le habían solicitado, el maestro le dijo:   -Dame mantequilla.

-Pero ¿acaso no sabes que para obtener mantequilla hay que batir la leche?- Preguntó perplejo el discípulo.

Al oírlo, el maestro dijo:

-¿y tú no sabes que para obtener la dicha interior hay que trabajar sobre uno mismo? Igual que para que se pueda obtener mantequilla hay que batir la leche, para poder conseguir la dicha interior hay que trabajar sin descanso sobre uno mismo. Si no bates, no hay mantequilla; si no trabajas, no hay dicha interior.

un nuevo destino

Alicia escrito I

halcon 1

Hoy ha sido mi tercera sesión y siento que cada día mis conocimientos van en aumentando y mi visión es totalmente diferente al primer día que fui. En la primera sesión expuse lo que para mi era el centro de todo, la enfermedad de mi madre y su perdida fueron la situación más difícil por la que he tenido que pasar. Me dí cuenta que cada vez que recordaba las situaciones por las que tuvimos que pasar volvía a revivirlas como si fuese la primera vez.

Durante la primera semana de terapia comencé a observar y buscar un sentido a esa fusión con el recuerdo, eso ha hecho que llegue a experimentar aquella vivencia desde otra perspectiva, pero aunque haya buscado el sentido, todavía no logro tener una respuesta.

En la segunda cita, fue un despertar, aprendí que la observación y la conexión interior con el aquí y ahora debe ser continua, porque todo es presente. Yo existo aquí y ahora en cada momento y que en ese instante tengo que observar y buscar el sentido de mis pensamientos, mis hechos y mis palabras que ocurren en ese momento.

En esta cita también experimente un bloqueo o una resistencia interior que me dejó fuera de juego ante una pregunta, sentí que dentro de mi hay un muro que yo desconocía por completo, ya que yo me consideraba una persona trasparente totalmente. El descubrir ese muro, me di cuenta que ahí hay algo más. Por un lado siento curiosidad por indagar y saber que hay más allá y por otro miedo porque no sé que voy a encontrar y tampoco sé si me va a gustar.

En la tercera sesión, no he ido muy contenta porque durante la semana no he conseguido hacer los deberes como quería y he acudido a la terapia con la sensación de rabia y ansiedad. Hoy he aprendido que si no he podido conectar conmigo por rabia, simplemente tengo que contemplar esa rabia y buscarle el sentido. También durante esta semana me venia una y mil excusas a la mente para no conectar con el interior, todas excusas y situaciones externas que el inconsciente me hace creer para no practicar el ser conciente.

halcon

Ahora veo con mas claridad que mi estado de bienestar y de paz interior no depende del exterior, depende de mi estado de conciencia en el aquí y ahora, este estado es el que me permite tener una visión mucho más amplia de mi vida (y no fraccionarla por situaciones), una visión tan extensa como el halcón cuando vuela.

III Cap. Liberación del miedo

Unos días después, Ahimsaka entro en la choza de bambú del Buda, que estaba sentado en la posición del loto meditando concentrado en su respiración. Ahimsaka se sentó a un lado y observó al Buda respirando profundamente.

Cuando Ahimsaka vio que el Buda había notado su presencia, le preguntó:

-Ilustrado, ¿me das permiso para ir a Savatthi y buscar el perdón de aquellos cuyas vidas he dañado?

¿Puedo ir y pedir comida y comunicar a los ciudadanos de Savatthi algo de lo que he aprendido de ti?

-Si, mi querido Ahimsaka, si. Puedes ir a pedir limosna, pero sólo una vez cada veinticuatro horas; y si alguien te ofrece dos pedazos de pan, acepta sólo uno. No cubras tus necesidades tomando comida de más de una casa, para que nadie se sienta agobiado por dar algo a un monje. Pide como una abeja que va de flor en flor, tomando sólo un poco de néctar de cada una. Nunca una flor se ha quejado del daño que le hace la abeja. Este debe ser el comportamiento de un monje que pide limosna.

-Si, Iluminado. Seguiré el camino de la abeja. Pero algunos podrán reconocerme y podrán abusar de mí y jurar en mi contra. Por favor, Buda, guíame ¿Cómo debo responder?

-Te dirás a ti mismo que la gente es buena, que sólo abusan de ti con el verbo; al menos no te están agrediendo. Da gracias por eso.

-Pero algunos podrán estar tan enojados que me pegarán. ¿Qué debo hacer entonces?

-Ahimsaka, será difícil para ti, pero mantén la calma y piensa que sólo te están agrediendo y no te están tirando piedras.

-Es posible que algunos me tiren piedras. ¿Qué debo hacer entonces?

-Esa será una prueba más difícil para ti, pero incluso entonces piensa que aunque te estén echando piedras, al menos no te están golpeando o pateando.

-Pero me imagino que algunos me patearán y me golpearán hasta que caiga al suelo sangrando.

-Entonces, Ahimsaka, recuerda lo que te he enseñado sobre la capacidad de resistir, y di a ti mismo que aunque sientas dolor, aunque estés herido y sangrando, no te han matado.

-Gracias, señor mío, pero ¿y si me matan?

-Ahimsaka, no sabrás que te han matado. Todo el que nace morirá algún día. Cuando te estés muriendo, si aun eres consciente, entonces piensa que te estás liberando de este cuerpo, y de todos los recuerdos que pesan sobre tu mente. La muerte es una puerta hacia la liberación. Da las gracias por ello.

-Tus enseñanzas me dan valor. Me siento libre del miedo de morir. ¿Tengo permiso para ir a Savatthi?

-Si, Ahimsaka, tienes permiso. Si te encuentras en la calle del este del pueblo, busca una gran casa con techo de paja y una puerta azul. Hay un pozo delante de la casa y un árbol sal. Ésa es la casa de Nandini, una amiga y seguidora del Buda. Le puedes pedir limosna. Y dale mis bendiciones.

Ahimsaka se hallaba en Savatthi. El pueblo apenas emergía del terror de tantos homicidios. Durante las semanas anteriores, todo había permanecido tranquilo: Angulimala no había cometido nuevos asesinatos. Hasta la policía local había relajado su vigilancia. Habían circulado rumores de que un león del bosque se había comido a Angulimala, o que se había convertido en un asceta, o que el rey lo  había capturado y estaba confinado en una mazmorra secreta. Nadie sabía con certeza lo que le había ocurrido a Angulimala.

Ahimsaka se plantó delante de la casa de Nandini bajo el árbol sal. Vio la puerta cerrada, y decidió esperar para saludarla del parte del Buda.

Que bueno ver un monje en el pueblo. Las cosas deben estar normalizándose- dijo un desconocido.

-Estos seguidores del Buda creen en la no-violencia. Pero ¿Cómo se puede ser no violento cara a cara con un asesino?-comento otro hombre.

El monje escuchaba estas palabras con ecuanimidad.

Un tercer hombre tomó la palabra:

-La no-violencia está muy bien hasta que te enfrentas a criminales empecinados que están dispuestos a destrozar el buen orden de la sociedad. ¡La única manera de tratar a esa gente es ahorcándolos!

Esta voz airada penetró en los oídos del monje Ahimsaka, pero siguió escuchando.

Unos cuantos hombres y mujeres comenzaron a agruparse alrededor del monje, que permanecía en silencio.

-¿Tú quién eres? –pregunto un niño.

-Soy un discípulo del señor Buda, el iluminado, quien muestra el camino de la compasión y quien actualmente reside en la Arboleda Jeta.

Llegó más gente. 

-Nadie puede tener compasión por un terrorista como Angulimala- gritó alguien desde el grupo de gente.

-El Buda siente compasión por todos. Enseña el amor incondicional.

-¿Cómo se puede amar a un hombre malvado?

-gritó otra persona.

-Mi señor el Buda enseña que el bien y el mal pasan por todos los corazones humanos, y el bien es más poderoso que el mal. Enseña que debemos vencer el mal con el bien.

Mientras hablaba el monje, alguien gritó:

-Este hombre no sólo simpatiza con angulimala, sino que se le parece. Yo he visto al asesino. ¿Puede ser que Angulimala se esconda bajo un hábito de monje?

-Sí, tienes razón. Este monje desde luego se parece a Angulimala.

-¿Quién eres? ¡Debes de ser el asesino! ¡Dinos la verdad! –le acusó la gente.

El monje habló tranquilamente:

-En el pasado, yo estaba lleno de ira. Maté a personas y llevé sus dedos como collar. Entonces conocí al Buda; me abrió los ojos y cambió mi corazón. Me refugié en él.

-¡Nos engañas! Eres un tramposo, un pecador, un hombre malvado, un asesino, un ladrón, un terrorista. Debes ser castigado. Debes ser ahorcado.

-Mataste a mi hermano- dijo uno.

-Mataste a mi hijo- gritó otro.

-Mataste a mi marido- dijo una mujer.

-Debes pagar las consecuencias de tus actos- rugieron muchas voces juntas.

Un hombre alto golpeó a Ahimsaka en la cara. Otro golpe le siguió. Un hombre viejo le pegó en la cabeza con un palo. Un niño le tiró una piedra. Otra persona le golpeó en el estomago con un puño. Otra le dio una patada tan violenta que cayó al suelo. El monje tenía un ojo morado y muchas contusiones, y comenzaba a sangrar.

Regresando a casa, Nandini encontró el camino bloqueado por el gentío alborotado. Su mozo forzó el carruaje hasta donde el monje con el hábito de color azafrán yacía en el suelo, sangrando. Conmocionada y sorprendida, Nandini desafió a la muchedumbre: -¡Parad, parad! ¿Cómo podéis ser tan crueles? Este monje es seguidor de mi amado señor Buda.

Lleva su hábito.

Nandini echó su manto sobre el monje e interpuso su propio cuerpo entre el monje y la muchedumbre. Su cochero la ayudó a levantar al monje y meterlo en el carruaje.

-¡Es un asesino! ¡Es un matón! ¡Es Angulimala!

-gritaba la gente.

-Si fuese Angulimala, nos estaría matando a vosotros y a mí. ¿Por qué Angulimala iba a permitir que lo golpeéis? ¿Por qué tendría Angulimala un cuenco y un hábito? Estáis equivocados  -Nandini declaró en voz alta mientras se alejaba el carruaje.

El monje permanecía consciente pero dolorido.

Nandini aplicó una venda a su cabeza sangrante.

-Déjame que te lleve a tu ermita, monje. ¿De donde vienes?

-Vivo el Arboleda Jeta con el mismísimo Buda, quien te manda su saludo. ¿No eres Nandini?

-Lo soy. Y soy devota del sabio Buda. Sus consejos y su amor me han salvado la vida.

-OH, noble Nandini, el Buda te ha elogiado. Él también te ama.

Rápido, cochero, conduce rápido para que podamos curar las heridas del monje antes de que sea demasiado tarde.